Revista web de crítica literaria
| UNA DE CAL, OTRA DE ARENA, de Margarita Schultz |
| Escrito por Daniel Reyes León | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| martes, 22 de marzo de 2005 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Sobre el desdoblamiento de la realidad
En el ensayo Confianza en la Verosímil, el número VI de esta publicación, la autora nos introduce a una sólida reflexión sobre el engaño consciente del arte como manifestación de verdad en tanto a imagen: “Vivimos lo verosímil porque estamos en él, en una suerte de cenestesia del entorno, paralela a la propia cenestesia del cuerpo”. “El arte es esa especial meditación que transforma lo inverosímil (respecto de la experiencia posible), en un verosímil segundo. Se trata de nuestra aceptación consciente del carácter de imagen de una imagen”. En este marco, las relaciones entre arte y experiencia de arte dependen de un ejercicio corporal paralelo a uno intelectual, situación que funde la inverosimilitud técnica en la posibilidad de establecer vínculos que lo asocien al imaginario personal. De la misma manera, en un relato posterior, descubre un vínculo entre Alí Baba y los Cuarenta Ladrones y las claves de los ordenadores, entre ficción literaria y uso común, ambos relacionados por la definición de palabras mágicas para abrir la caverna de Ali Baba, para optar a tu email o a un cajero automático. La importancia de la clave hace una alusión tangente a la sociedad de alta definición que nace al amparo de la tecnología en código binario, la cual funda toda su filosofía en 1 y 0, en existe y no existe, en día y noche, en relaciones opuestas y asépticas que se desconocen y se anulan como un juego de la sillita musical jugado de a dos. El libro no es un compilado de textos sobre la imagen, en efecto. La primera parte – si uno lo lee en orden correlativo desde la página 1 a la 181- es una especie de anecdotario que reúne recuerdos de infancia que tiñen todo el libro de un tono coloquial, en el cual la verosimilitud de las experiencias narradas es difícilmente cuestionable y la verdad coquetea con la realidad desde imaginarios íntimos que voluntariamente son expuestos. Es así como una paloma que no puede volar y unos gatos soberbios en el patio de su casa colindan con inmigrantes polacos de la Segunda Guerra Mundial que rehúsan usar jabón en Buenos Aires; y el urinario de Duchamp (Fontaine) expuesto en Estocolmo se ve interpenetrado por los urinarios públicos de París y por una familia modelo; o el encuentro entre Atahualpa Yupanqui y Picasso dista unas páginas del programa de radio La Colifata, emitido los sábados desde un sanatorio mental; o una viajera melancólica se detiene en una pintura de Camilo Mori. Si bien insisto en que es el primer libro que he leído de Margarita Schultz, su lectura trajo a mi memoria América de Jean Baudrillard, Las estrategias de la Ilusión de Umberto Eco, e incluso Las Ciudades Invisibles de Calvino; todos autores no menores que han hecho un ejercicio similar en el modo de plantear relatos de manera modesta y asertiva, conscientes de que McLuhan ha sido superado y que el desdoblamiento de la realidad es una verdad en otro nivel.
Una
de Cal, Una de Arena. Margarita Schultz. RIL Editores, Santiago de
Chile, 2004. 181 páginas.
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