Revista web de crítica literaria
| SOBRE LA AUSENCIA, de Carlos Droguett |
| Escrito por Carlos Labbé | ||||||
| miércoles, 07 de abril de 2010 | ||||||
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SUS BRAZOS, ENSANGRENTADOS, COBRAN VIDA
«¿Podremos imaginar la escena?», anota insistentemente en su prólogo Roberto Contreras, a propósito de la entrevista de Ignacio Ossa a Carlos Droguett que transcribe en este libro que ha editado. Es una pregunta sobre la posibilidad de leer eso que no está escrito, esas frases insolentes que no iban a perdurar aunque hubieran sido grabadas en un caset y escondidas donde la represión política no llegara; es una pregunta que replica las formas impostadas que dos personas adoptan en una conversación si alguien los escucha, si de repente las palabras no se van a olvidar la escritura involuntaria de nuestras palabras puede volverse registro de la vigilancia, de un proceso legal en nuestra contra, un mero producto de la paranoia, un homenaje de los enemigos, un libro póstumo. En el cuento «Sobre la ausencia» toman relieve las decenas de miembros sudorosos que respiran y se rascan y se observan y se sacuden de su posición inerte con picazones y breves movimientos durante la primera misa de Acción de Gracias de la Junta Militar de Gobierno en Chile durante 1973; los cuerpos de Frei, Alessandri, Gilmore, Pinochet, González Videla, Merino, Silva Henríquez se apretujan en una escritura que supura la putrefacción de sus humores; padezco la escritura de Droguett junto al editor y a quien esté leyendo ese libro y esta nota, el asco del momento en que se anega de sangre, caca, meado y vómitos por aquello extraordinario que está pasando en el altar de una iglesia. El narrador del cuento nos lleva lejos en la buena conciencia de esos cuerpos y luego nos devuelve, una y otra vez, insistentemente, en virtud de comas y repeticiones y conjunciones y escritura tan suya, respiración del cuerpo con que Droguett redactaba hasta la náusea, a ese tiempo de justicia mugriento que sin embargo nunca se hace evidente: al final sólo alcanzo a leer que un pedazo del brazo del Cristo crucificado sobre el altar se mueve y chorrea. Hay un horror y una tranquilidad salvífica en la revelación de que es imposible imaginar cualquier muerte, que nadie puede contemplar el cuerpo muerto de un congénere y que nadie debiera comerse el cuerpo de Cristo ni el de un lechón ni de un pollo. No es posible imaginarse la escena última de Sobre la ausencia como tampoco saber si el escritor Carlos Droguett se burlaba de la ignorancia del joven Ignacio Ossa o sólo quería contrariarlo un poco con su ironía cariñosa. Somos incapaces de quedarnos mirando la escena de la muerte –para no verla existe esta pantalla–, quizá por eso lleguemos a sentir que la escritura de una sola muerte es la matanza de todos. «Lo escaso e inalcanzable es el cielo, lo escaso y fenomenal es el infierno, pero lo abundante y asqueante es, sin duda, el purgatorio», escribe Droguett sobre la ausencia, pero también encima de la ausencia, como quien con sabiduría tacha la posibilidad de seguir conversando con el amigo torturado, herido y muerto a través de la dedicatoria de su relato.
Sobre la ausencia. Carlos Droguett. Lanzallamas Libros. Santiago, 2009.
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