Revista web de crítica literaria
| LA CARRETERA, de Cormac McCarthy |
| Escrito por César Farah | |||||||||||||||
| miércoles, 18 de marzo de 2009 | |||||||||||||||
|
UN CAMINO DE CRUELDAD HACIA LA BELLEZA
McCarthy es un narrador de hechos, aunque por momentos también inquieta con ciertas reflexiones que entrega desde sus personajes, logrando así un paralelismo entre los eventos narrados, a veces de una brutalidad insondable y también de una bondad ternura profundas. Como apunta Harold Bloom sobre la narrativa de este autor, su logro está en reunir estructuralmente en su libro una novela norteamericana con una tragedia universal, en hacerse cargo de toda la tradición que hay tras este cruce. La violencia de que hace gala en sus obras nunca es gratuita y la narración, el mundo y los personajes que aborda se imponen a ella, dejándola no en segundo plano, sino integrada al mundo mediante una perspectiva que permite reflexionar y emocionarse a partir de esa intensidad, en lugar de sentirse impactado superficialmente, como ante a una película de terror gore. Llama la atención la economía de recursos de La carretera. Es la clase de narración en que nada sobra, donde la belleza pasa por la sencillez o, mejor dicho, por la claridad de la prosa, en el punto opuesto de las –maravillosas– narrativas neobarrocas. McCarthy construye su mundo con precisión al momento de narrar hechos, situaciones, acciones: a la hora de describir personajes es escueto, preciso, cortante; nunca nos enteramos de los nombres del padre y del hijo que protagonizan la obra, en un afán de universalizar a estos personajes que son precisamente una vuelta de tuerca a la relación arquetípica entre padre e hijo, protector y protegido, maestro y aprendiz, esta vez en un mundo desolado, perverso y casi sin concesiones a cualquier rasgo de bondad en la humanidad. Sin embargo, aun en esa relectura la reciprocidad de los dos personajes durante los eventos que muestra la novela resulta entrañable e, incluso, inspiradora. Este libro imagina un país –Norteamérica, seguramente– destruido, devastado y agonizante. Nunca nos enteramos de cómo o por qué ha ocurrido este Apocalipsis, pues el único interés es mostrar los modos de supervivencia, de relacionarse y de ver el mundo en esas condiciones. El relato produce emociones encontradas, paseando al lector desde el verdadero asco hasta la emotividad frágil y dulce, a través precisamente de los modos de plantearse en el mundo del hombre adulto y de un niño, de cómo ambos deben necesariamente sostenerse uno al otro en un mundo salvaje y brutal. Quizá el valor de La carretera se encuentra en la capacidad de convertir esta relación padre e hijo –que también tiene connotaciones religiosas– en un espacio sublime. La idea del amor fraterno, del sacrificio, de la capacidad que tiene el ser humano de entregarse en una gratuidad amorosa, destella en esta cruda narración y nos permite cruzar simbólicamente la ruina de un mundo dominado por la falta de entrega, un mundo individualista y brutal donde los seres humanos se han vuelto animales de presa. Lo sublime es admitido en este mundo como la posibilidad de que un amor verdadero –que en más de una ocasión será brutal y egoísta– tenga lugar, como un hecho que ilumina a todo el resto de los oscuros hombres. El mundo de esta novela resulta muy parecido a nuestro día a día, en cambio la belleza del amor entre padre e hijo se torna extravagante, aterradora. La carretera es una obra sublime justamente porque nos deja ir más allá de la muerte y destrucción, para cerrar la última hoja y seguir vivos. En su escritura, McCarty ha hecho que la muerte y el mal trabajen en pro de la vida y la bondad.
La carretera. Cormac McCarthy. Editorial Mondadori. Barcelona, 2008.
Powered by !JoomlaComment 3.26
3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved." |
|||||||||||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
"Partiendo de la premisa de que yo como persona nunca me
he tomado muy en serio, pero que sí he tomado en serio mi producción dramática,
entonces el personaje pop como tú llamas, Galemiri en este caso, puede
libremente moverse en el fértil campo de sus obsesiones y figuras arquetípicas
que me place destruir y restaurar, frente a una audiencia no siento más que
sobre todo compasión cómica y hablo de lo que quiero, pareciera que manejado
por mi caverna cultural o moral, y cuando escribo el proceso es el del buscador
del sonido del acero del que hablaban los Profetas de la Biblia, aquella voz
acerada del único que se esparce sobre las conciencias y las perturba. Creo que
el medio periodístico, que me divierte mucho y que no tomo muy en serio
tampoco, me ve un poco como una especie de perturbador eterno, ególatra y
perdidamente enamorado de mí mismo, lo que durante un tiempo les producía sobre
todo a las periodistas éxtasis hasta sexuales, pero ahora siento que hay un
poco de repulsa hacia esa imagen que ellas mismas inventaron con un poco de mi
ayuda, es cierto, pero es que la verdad de lo que he dicho a los periodistas,
ese fondo implacable y horroroso nunca ha sido publicado porque..."
LOS PERPLEJOS, de Cy...
Se agradece - Acabo de terminar la le...
AÑO DOS MIL, de Matí...
buenas tardes!!!!!!!! no puedo creer ...
CUADERNO VERDE, de M...
ugg boots online - http://www.ch...
LA PESQUISA, de Juan...
Consulta - Hola les hago una cosulta ...
ZURDA Y MUDA, de Isa...
La otra poesía? que siutiquería!