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Escrito por Virginia Gutiérrez
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lunes, 10 de junio de 2002 |
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Frente
al fuego, no dentro de él. Tampoco la incandescencia del que se
contempla arder, ni las mejillas sonrosadas del pirómano. Estos
poemas quieren bordear la intensidad, buscan una vivencia erótica
o comunicativa -utilizo deliberadamente estas palabras amplias-, poderosa,
pero no lo consiguen del todo. El entusiasta prólogo de Zurita
prepara al lector para una experiencia que no ocurre; decir "Frente
al fuego es un primer libro que está destinado a marcar un
momento singular de la poesía chilena" parece, depende del
prisma, antojadizo o irónico.
No
intento dejar caer un juicio demasiado lapidario. Rosario Concha tiene,
en efecto, buenos momentos poéticos, destellos; pienso en el primer
poema del libro, "al abrir los ojos": "si la luz es nombrar
todas las cosas/ nombremos todos los puntos de cielo". Otros versos
también irrumpen con belleza, de pronto, a lo largo del libro.
Mas el conjunto del texto resulta irregular y opaca esos...
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Escrito por Virginia Gutiérrez
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martes, 09 de abril de 2002 |
Deber de urbanidad es la obligación de ser cortés,
sí, pero urbanidad, en el contexto de estos poemas, también nos remite a urbe:
la ciudad. El deber de urbanidad es aquí, entonces, del poeta hacia la ciudad que
habita. La ciudad, a su vez, debe seguir siendo ciudad, ha de dar al poeta que
vive en ella y que la conoce por su nombre (hay un poema a Notre Dame tras las
iniciales N. D., que Adriana Valdés...
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