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Escrito por Mónica Drouilly Hurtado
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martes, 18 de octubre de 2005 |
Con una poesía rítmica, visual, marginal y un tanto
mass-mediatizada al mismo tiempo, Pablo
Paredes Muñoz se ha instalado en la joven escena lírica nacional trazando
una ruta de desmitificación del imaginario de la infancia, que deja de ser
feliz, cobijada, protegida. Queda el desamparo, las lágrimas, el dolor. Todo
enmarcado en una aguda crítica social en la que se privilegia no sólo el
discurso de la clase media-baja...
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Escrito por Luis Valenzuela Prado
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jueves, 13 de octubre de 2005 |
Algunos
lugares comunes que se repiten al hablar sobre una obra son los que dicen que
éstas entablan diálogos con la cultura o con el contexto de producción. Está
bien, es lo que hago y es lo que hice cuando hace algunos años atrás tomé Género femenino e Imágenes rotas de Teresa Calderón (1955), el primero un
gesto de la hablante por ser la voz femenina: "Hoy noté/ que tengo algunas
líneas/ bajo los ojos./ Dicen que no son/ cicatrices". La hablante era la mujer
que calló durante la dictadura y que en ese momento lo podía hacer desde la
dudosa tranquilidad del discurso alegre que venía con los noventa, instaurando
un discurso opuesto al logos masculino...
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Escrito por Luis Valenzuela Prado
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viernes, 02 de septiembre de 2005 |
¿Hacer el amor? de María Luz Moraga (nacida en 1945)
es el escepticismo frente a un tópico recurrente: el amor. Difícil acercarse a
él después de siglos de historia y de construcción de un discurso ¿Cómo lo hace
la hablante? Apelando continuamente al cuerpo como canalizador de un discurso
femenino resentido y a veces repetitivo frente al logos del hombre, una
reproducción y construcción cultural infinita que propicia el surgimiento de un
lamento literario redundante...
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Escrito por Luis Valenzuela Prado
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miércoles, 31 de agosto de 2005 |
Un criminal ronda la ciudad, un Criminal
entra en la escena literaria e intenta hacerlo también en un marco más
amplio. Un hablante poético toma la palabra y la voz callada de otro criminal y
se hacen uno y aparece una visión de mundo hibridizada en un yo temerario: “Soy
el que acecha./ El que anda por ahí,/ merodeando,/ agazapado entre las
sombras,/ oculto en lo más profundo de la noche”. Agazapado en el terreno de
nadie...
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Escrito por Luis Valenzuela Prado
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martes, 19 de julio de 2005 |
Recibo este libro y lo dejo junto al folleto que una
promotora me entrega promocionando un kit de celulares que bien pudo ser de
supermercado o una gran multitienda. Lo que ambos tienen en común, libro y
folleto, es que marcan las pistas en el camino a seguir por el asfalto
citadino. Ambos encienden la luz, algo tenue, para lograr atraerme. Es que Zen para peatones de David Bustos
(1972) es una luz tibia que se enciende en medio de un camino lleno de
señaléticas urbanas que dan forma a este poemario. Como bien dice Cristián
Gómez en el Postfacio a este libro, se va construyendo un paisaje lleno de
epifanías profanas y que sugiero llamar epifanías híbridas, de una cultura
similar en un contexto poco revelador para el hablante que se las cruza...
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