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Escrito por Pilar García C.
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domingo, 29 de julio de 2007 |
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El teatro romano, degeneración del
teatro griego, fue cerrado y su práctica prohibida justamente por los excesos a
que llegó, al ejecutar en escena a los condenados de la ciudad y llevar a cabo
violaciones en vivo y en directo. Ciertamente los niveles de audiencia eran esperables: todo el
pueblo asistía para su divertimento, el cultivo de insanas prácticas y catárticas
experiencias. Sin embargo, un hálito de moralidad rondaba en estos excesos, de
algún modo justificados por la comunidad, pues los asesinados eran condenados a
muerte y, las mujeres violadas, prostitutas o asesinas. El público purgaba
ciertos afectos, a través de este afán de extremo
realismo. De todos modos, el pecado de hybris
no se les perdona a los romanos y terminan fuera de cartelera por un buen
tiempo. El concepto de espectáculo ha atravesado las sociedades, sobre todo
desde la entronización de los medios...
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Escrito por Carlos Labbé
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domingo, 15 de julio de 2007 |
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Quizá sea posible
hablar acá de un recurso literario como se escucha un motivo en la música, sin
recurrir a sistemas retóricos sino a una experiencia donde lo irreversible -esa
fatalidad que se nos interpone en el paso del tiempo en los relojes- pierde esa
propiedad mientras identifiquemos en la lectura algo fascinante que se repite, al
revés y al derecho, como un eco de la anécdota en la disposición novelesca que,
finalmente, resuena en quien lee. Así pasa con La vida privada de los árboles,
de Alejandro Zambra, cuando el
motivo -no la imagen, no la metáfora, no el tropo- apropiado para escribir un
libro sobre la familia es el lento crecimiento de las plantas en conjunto, la
cualidad que debe tener cualquier semilla solitaria que termina volviéndose bosque...
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Escrito por Luis Valenzuela Prado
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sábado, 07 de julio de 2007 |
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Un pianista toca en un bar. En el bar y en el piano convergen las historias de personajes solitarios que desean contar a alguien sus relatos, sus desgracias o sus pequeños logros cotidianos. Como catalizador de historias el pianista concluye que lo mejor es volverse narrador: "Es que he decidido cortar la música para siempre, porque desde este momento el pequeño Javier será un escritor, un escritor apuntando un centro del blanco". Esta es la motivación inicial del narrador, escribir, escribir para dar voz a otros, escribir para decir cosas, escribir para dar con un objetivo certero, escribir no por el mero placer de hacerlo, sino, como se cita a Hemingway, para decir otra cosa. Esta es también la motivación inicial de Piano bar de solitarios de Poli Délano...
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Escrito por Pilar García C.
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lunes, 25 de junio de 2007 |
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Toda especulación extraliteraria
podrá ser usada en tu contra.
El juego con las
expectativas en Navidad y Matanza es tanto el señuelo como el deseo de llegar
al final; la meta es la epifanía. La escritura misma se convierte en esta
expectativa que no tarda en cumplirse para abrir nuevos caminos que se bifurcan,
y que sugieren una escritura inacabada, un algo más que -eventualmente-
estaría en los setenta y un capítulos que le faltan a la novela. Esta cualidad
compositiva propone múltiples lugares de indeterminación que, a su vez, tensan
los límites entre ficción y no ficción...
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Escrito por Mónica A. Ríos
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lunes, 11 de junio de 2007 |
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La única página de los
libros que casi nunca leo es la contratapa, ni siquiera cuando busco un libro
al azar en las librerías; en esas ocasiones prefiero apoyarme sobre lo que dice
el índice o alguna de sus páginas, las que, fragmentarias, hablan por lo menos
las palabras del autor. Pero en esta ocasión se me hizo imperativo. Al cerrar
mi ejemplar de La mesera era nueva me
había quedado en blanco, casi como si no hubiera leído nada, no sabía siquiera
qué decirle a mi esposo sobre la novela que me había visto cerrar, más que un
débil no sé...
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