|
Escrito por Carlos Labbé
|
|
jueves, 19 de junio de 2003 |
No deja de
parecerme chocante que en el discurso público, sea el de la política
o el de los medios de prensa, la contradicción sea mal vista. El
periodista se pone colorado cuando ve una errata, el editor se ocupa de
que la línea de opinión del medio sea inequívoca,
el político llama a conferencia de prensa, muestra gráficos
y anota números en un pizarrón cuando alguien ha dicho que
está equivocado. O que miente. El asunto, es obvio, tiene matices
y un alcance bastante mayor, que se remonta a toda la sociedad occidental,
pero da la sensación de que las voces que son escuchadas en Chile
consideran la credibilidad como el valor sagrado de la sociedad -el que
te permite crédito y que te consuman, porque te creen-, y por eso
parlotean y parlotean...
|
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Carlos Labbé
|
|
lunes, 09 de junio de 2003 |
|
En la enseñanza de la literatura, en la crítica académica, en los círculos de escritores leídos se suele pregonar que estos son tiempos para que el texto de una novela se exponga desnudo a los ojos del lector y a toda luz, si se puede detrás de una vidriera bajo pálidos tubos fluorescentes y uniformes. Una novela sin ruido alguno a su alrededor pedimos los lectores, de modo que uno se enfrentara a este nuevo discurso complejo sin prejuicios. Ojalá fuera así. Sospecho que tal utopía, la hoy reconocida falacia formalista, vino en el siglo veinte a reemplazar la anterior falacia autorial como una medida de protección de los estudiosos que notaron cómo se iba a convertir a los lectores en consumidores y lo lucrativo que resultaría bombardearnos con reportajes sobre los autores, estadísticas de best-sellers y revistas del mercado editorial. A estas alturas, la defensa de los académicos ante el asalto de esta sociedad de la información, como se le llama, se transformó en trinchera. O peor aún, las bombas dieron en el blanco y los dejaron...
|
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Carlos Labbé
|
|
miércoles, 14 de mayo de 2003 |
No
tengo suficiente claridad para establecer si la profusión de novelas históricas
de autores chilenos publicadas específicamente en Chile durante los últimos
cinco años es una elaboración editorial actual que, junto a la explosión de
memorias, biografías, cartas abiertas y ensayos históricos, puede colindar con
lo que la prensa diaria, tan campante y gruesa, ha observado como el fenómeno
de la no-ficción, o si, de verdad, como perfectamente podría afirmar un lector
atento de Historia como de Literatura, casi lo único que se ha escrito en
nuestra poca narrativa es novela histórica.
Como sea, todos los boom culturales son una
maniobra del mercado para lucrar con pinceladas privativas del vasto aunque
bucólico cuadro de nuestra idiosincrasia, mediante la amplificación de uno de
los detalles más específicos de la cultura chilena. En este...
|
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Carlos Labbé
|
|
domingo, 13 de abril de 2003 |
|
¿Por qué en Chile, al parecer, no se escribe y apenas se publica narrativa de anticipación? Mejor sería localizar la pregunta. ¿Limita el continente de la novela de anticipación, en algún rincón perdido de sus vastas regiones, con el pequeño feudo de la literatura chilena? Habría que viajar horas y horas por nuestras escabrosas fronteras para descubrir que desde ninguna parte se divisan siquiera las cumbres más altas de aquel país siempre ubicado en el futuro, que en nuestras conversaciones apenas se escuchan, y menos resuenan en nuestros libros, obras de fama como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Dick, La guerra de los mundos de Wells, o Solaris de Lem. Tras visitar los más remotos puntos de nuestro paisaje literario por lo menos cabe la pregunta: ¿existe la narrativa de anticipación en Chile, de verdad? Enrique Araya, su novela La Luna era mi Tierra, sus cuentos y otras novelas olvidadas aún viven en una isla remota...
|
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Mónica A. Ríos
|
|
martes, 08 de abril de 2003 |
Los críticos
deberían ser los mismos escritores, siempre he pensado eso, no
es nada nuevo, ya muchos han dedicado páginas al asunto. Lo digo
porque un crítico desde lo alto del Olimpo no puede llegar a criticar
a alguien en un trabajo que no conoce, del cual no sabe cuáles
son la exigencias de trabajar en soledad en un texto sobre el cual se
pierden las dimensiones del mundo que lo rodea y del producto mismo. Esto
me descalificaría de inmediato para escribir este artículo;
sin embargo, como una simple lectora no puedo evitar reaccionar frente
a lo que ocupo mi tiempo, porque no es propio de escritor tener exigencias.
Por ejemplo,
uno ve un libro de cien páginas con letras grandes en una edición
bonita y se pone feliz, porque piensa que va a cumplir una tarea que plantee
cierto desafío en el menor tiempo posible. Entonces uno se pone
a hacerlo y es un poco desilusionante cuando en la página cincuenta
uno...
|
|
Leer más...
|
|
|
|
<< Inicio < Anterior 11 12 13 14 15 16 Siguiente > Final >>
|
| Resultados 131 - 140 de 154 |