Tomando un verso de Wallace Stevens –y que tan bien justificó el trabajo poético de Gonzalo Millán– creo que sí, “la poesía no es personal”. Y agregaría que debe ser política. Todo lo personal es político, escribir en la actualidad, y sobre todo poesía, no puede abordarse de otro modo. La poesía en sí ya es un ejercicio bastante burgués, y los grandes hitos de la poesía de algún modo lo han ratificado, por eso creo que no hay otro camino que el descrito por Bolaño, saber que la poesía no da de comer y que es un oficio terrible, peligroso, reñido con el fracaso. Si no es así no tiene ningún valor. Es sólo un juego con el lenguaje. En mi caso, escribir es una forma de subversión, de enfrentar un estado de cosas que están mal, tomando los hechos históricos como materia literaria para revisar la condición humana...