La escritura, en cambio, está outro. Uno pasa por la escritura y corre el peligro de que ella pase de uno. Ahí todo es viaje. Música de viaje, palabras de viaje, adioses respecto de ese viaje. Es el viaje de los escritores. El registro está totalmente out. No me gusta que me registren. Tampoco registrar. A veces me gusta registrar, por ejemplo, las fórmulas de mis sueños. Pero sólo mientras no las registren otros, porque ahí me enojo, y no hay nada más out que el enojo. Bueno, sí lo hay, está el tiempo. ¿A partir de qué tiempo es que el lenguaje está out? Yo diría que el 2666666666 antes de Cristo, que es cuando Cristo se ve a sí mismo y dice: Oh, Dinosaurio mío, ¿qué hemos hecho de ti? ¿Qué hice yo, qué me viste, qué hiciste? Y entonces Pedro pateó al tonto dragón en el piso y se inventaron los Rolling...