El karaoke es otra cosa, es un soporte del original pero incompleto, siempre abierto a lo que pase en el momento, es un cantarlo ahí que siempre debe actualizarse, llevarse a cabo en el momento y en que cada intérprete –esa es la gracia, precisamente– lo hace de modo distinto. Es una performance única e irrepetible. Desde ese punto de vista, creo que Trilogía karaoke busca eso: que cada lector cante sobre ella. Son reescrituras de tragedias que no tienen coro, creo que la novelita quiere que el lector sea el coro, que complete la obra, el librito es un soporte que espera ser intervenido...